Deducibilidad de los gastos de combustible


Uno de los aspectos que más controversia ha generado y que ha cubierto numeras noticias de nuestro  boletín ha sido la deducibilidad de los gastos de desplazamiento. Partiendo de un criterio general que determina que son deducibles los gastos necesarios para el desarrollo de la actividad, hasta ahora la Agencia Tributaria aplicaba una norma que definía que los gastos referidos a un vehículo se aplicaban en función del grado de afectación del mismo a la actividad empresarial.

 

Recientemente la Dirección General de Tributos ha publicado una consulta vinculante  (CV2475-12) mediante la que modifica su anterior criterio en relación con la deducibilidad de las cuotas de IVA  soportado, en relación con las adquisiciones de combustible para vehículos que se utilizan para el ejercicio de una actividad empresarial o profesional.

En principio en dicha  consulta se solicitaba  aclaración respecto del régimen de deducibilidad de las referidas cuotas de IVA y, especialmente, si a efectos de la citada deducción de las cuotas del IVA es necesario que aparezcan en las facturas las matrículas de los vehículos para los que se adquiere el combustible.

En su argumentación en la consulta la DGT recuerda  que el artículo 95 de la Ley del IVA establece, a efectos de la deducibilidad de las cuotas de IVA soportado, una presunción de afectación al desarrollo de la actividad empresarial o profesional del 50 por ciento  para los vehículos automóviles de turismo. Y con ese mismo criterio,  resulta también de aplicación a las cuotas de IVA soportadas en la adquisición de accesorios y piezas de recambio para los vehículos, así como para los combustibles, carburantes, lubrificantes y productos energéticos necesarios para su funcionamiento.

Este giro de criterio con las anteriores consultas establecidas por la Dirección General de Tributos en relación con esta materia procede, nuevamente, de la Jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en este caso a través de la Sentencia de fecha 8 de marzo de 2001, Laszlo Bakcsi, recaída en el Asunto C-415/98, mediante la que se ha declarado que la afectación de un bien de inversión determina la aplicación del sistema del IVA al propio bien y no a los bienes y servicios utilizados para su explotación y su mantenimiento.

Por tanto, de acuerdo con dicha Sentencia el derecho a deducir el IVA que grava dichos bienes y servicios constituye una cuestión aparte que es del ámbito de aplicación del artículo 17 de la Sexta Directiva, por lo que el citado derecho depende, en particular, de la relación entre dichos bienes y servicios y las operaciones gravadas del sujeto pasivo.

Conforme a todo ello, la conclusión establecida por la DGT es la  considerar que los requisitos exigidos legalmente para la deducibilidad de las cuotas de IVA soportadas en la adquisición de bienes o servicios directamente relacionados con bienes de inversión (en este caso, los combustibles adquiridos para vehículos de empresa) deben concurrir respecto de dicha adquisición en particular y su relación con la actividad desarrollada por el sujeto pasivo, con independencia de que esté relacionada directamente con un bien afecto exclusiva y directamente a la citada actividad (en este caso, el vehículo).

Vemos por tanto un giro radical en las argumentaciones de la Dirección General de Tributos, se debe entender que el ejercicio del derecho a la deducción de las cuotas de IVA soportadas por la adquisición de combustible debe desvincularse del aplicable a la propia adquisición del vehículo, por lo que teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 95 de la Ley del IVA anteriormente trascrito, hay que considerar que las cuotas de IVA soportadas por la adquisición de combustible serán deducibles siempre que su consumo se afecte al desarrollo de la actividad empresarial o profesional del sujeto pasivo y en la medida en que vaya a utilizarse previsiblemente en el desarrollo de dicha actividad económica.

También se hace referencia a la  cuestión referida al hecho de si a efectos de la deducción de las cuotas del IVA es necesario que aparezcan en las facturas las matrículas de los vehículos para los que se adquiere el combustible, la Dirección General de Tributos, sin pronunciarse expresamente, se remite a la regla general de obligación de prueba por parte del contribuyente, por lo que el necesario vínculo que debe existir entre el combustible adquirido y los vehículos que se afectan a un uso empresarial o profesional deberá ser acreditado por el sujeto pasivo por cualquier medio de prueba admitido en Derecho.

Por tanto, aunque no se exige expresamente que consten  las matrículas de los vehículos en las facturas de compra del combustible, si que parece evidente  que el sujeto pasivo deberá conservar algún documento que justifique la vinculación existente entre el consumo del combustible y los citados vehículos para poder acreditar el derecho a la deducción de las cuotas de IVA soportado en la adquisición del carburante, por lo que se considera recomendable su inclusión.


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