Los autonómos y el “síndrome del no”


Durante mi ejercicio como asesor fiscal en estos últimos años,  una de las cuestiones más debatidas por mis clientes autonómos es la consideración sobre cuales gastos pueden considerarse como  deducibles, eterno debate que siempre nos ha llevado en las inspecciones de estos empresarios ante la Administración Tributaria ante lo que yo denomino como  “el síndrome del no”. Este síndrome aún no diagnosticado por las autoridades sanitarias pero real que afecta a la Administración tributaria, y les lleva a excluir de forma sistemática y compulsiva cualquier gasto que tenga que ver con comidas, parking, combustible o gastos en vestuario, entre otros.

Ante dicha situación,  me viene a la cabeza la famosa consulta vinculante que ya comentamos en su día que permitía la deducción de un gasto deducible en la actividad de un torero por las entradas que regalaba a críticos, representantes y periodistas, en dicha resolución se permitía la deducción al excluirse del concepto de liberalidad del artículo 14.1 de la Ley del impuesto de sociedades por admitirse no sólo los gastos NECESARIOS sino también los CONVENIENTES.

En esta línea, por parte de la Dirección General de Tributos (DGT) se ha emitido recientemente una interesante consulta ( V0180-13) que da respuesta a las cuestiones planteadas por un contribuyente persona física que desarrolla una actividad económica y que tributa en el IRPF en estimación directa por la misma.

La consulta realizada por dicho empresario a la DGT es si a los efectos del IRPF tendrían la consideración de gastos deducibles para la determinación del rendimiento neto de su actividad económica los siguientes gastos:

  • Los gastos de comidas efectuadas en el curso de su actividad.
  • Los gastos de combustible, de peajes y de aparcamiento en parkings públicos derivados de la utilización del vehículo referido
  • Los gastos relacionados con la parte de la vivienda de la consultante destina al desarrollo de su actividad.
  • Las compras de libros para el desarrollo de la actividad económica.
  • Las compras de ropa para la actividad económica.

En primer lugar, la DGT señala que la deducibilidad de estos gastos se encuentra condicionada, en todo caso, a que queden convenientemente justificados mediante el original de la factura o documento equivalente y registrados en los libros-registro que, con carácter obligatorio, deben llevar los contribuyentes que desarrollen actividades económicas, en el régimen de estimación directa ya sea normal como simplificada.

En diversas ocasiones hemos publicado boletines en referencias a estos gastos, y el común criterio en todos ellos es que el carácter deducible de dichos gastos siempre queda condicionado por el principio de su correlación con los ingresos, de tal suerte que aquellos respecto de los que se acredite que se han ocasionado en el ejercicio de la actividad, que estén relacionados con la obtención de los ingresos, serán deducibles, en los términos previstos legalmente.

Centrándome en las novedades en la referencia que hacen sobre los gastos de comida, se establece que la referencia a seguir son las cuantías máximas exceptuadas de gravamen que en el caso de los gastos de manutención se establece en el artículo 9 del reglamento de IRPF, a través del régimen de dietas exentas aplicable a los trabajadores.

En cuanto a la deducibilidad de las compras de ropa para la actividad económica, se establece que en la medida en que la ropa que vaya a adquirir la consultante no tenga el carácter de ropa específica de la actividad económica desarrollada, sin que dicha ropa sea exigida para el desarrollo de dicha actividad, no podrán deducirse las cantidades invertidas en su adquisición.

Sobre el tema de la Deducibilidad de los gastos relacionados con la parte de la vivienda de la consultante destinada al desarrollo de su actividad, se indica en la consulta que el Reglamento  del IRPF permite la afectación parcial de elementos patrimoniales divisibles, siempre que la parte afectada sea susceptible de un aprovechamiento separado e independiente del resto. Cumpliéndose esta condición, se podrá afectar la totalidad de la parte de la vivienda que se utilice para el desarrollo de la actividad económica ejercita exclusivamente por la consultante.

Esta afectación parcial supone que el contribuyente podrá deducirse los gastos derivados de la titularidad de la vivienda, como pueden ser amortizaciones, IBI, tasa de basuras, comunidad de propietarios, seguro de responsabilidad civil de la vivienda, etc., proporcionalmente a la parte de la vivienda afectada y a su porcentaje de titularidad en el inmueble referido.

Ahora bien, los gastos derivados de los suministros (agua, luz, calefacción, teléfono, conexión a Internet, etc.) solamente serán deducibles cuando los mismos se destinen exclusivamente al ejercicio de la actividad, no pudiendo aplicarse, en este caso, la misma regla de prorrateo que se aplicará a los gastos derivados de la titularidad de la vivienda

 


 

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